Entrevista a Astrid Lund Petersen
Para Astrid Lund Peteresen (35) el yoga no es una mera práctica, sino más bien un estilo de vida con el que comulga desde 1994, año en el que comenzó a tomar clases. Luego de una intensa formación con dos grandes maestros –el uruguayo Pedro Kupfer y Eduardo Cahuapé– comenzó a dictar clases en 2000… y nunca más dejó de hacerlo.
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El año pasado abrió Naráyana, su propio centro de yoga en el Bajo de San Isidro, donde dicta clases de Hatha Yoga y de canto, al tiempo que su marido guía encuentros de Tai Chi y de Danzas Circulares.
En esta entrevista, Astrid nos ayuda a comprender al yoga como una filosofía, centrada no sólo en el bienestar físico, sino también en el bienestar emocional. ¡Esperamos que la disfrutes!
–Astrid, ¿qué es el yoga?–
Para mí el yoga es mucho más que una disciplina: es un estilo de vida, una manera de entender qué es el ser humano y cuál es nuestro trabajo en la tierra. Reducir el yoga a una mera actividad física, de cuidado externo, es no ver su dimensión real. Sí, por un lado el yoga funciona como una práctica; pero en realidad es mucho más que eso.
–En tanto filosofía de vida, ¿sobre qué pilares se sostiene una vida yogui?
–Viviendo en contacto con la naturaleza, en un ambiente de tranquilidad, alimentándonos con productos naturales….
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–Practicar yoga, ¿ayuda al bienestar emocional?
–Sí. Es un trabajo sobre uno mismo, por lo que permite el crecimiento personal. A través de la relajación, nos ayuda a aprender a comportarnos con el otro. Modifica la manera en que nos relacionamos con los demás, nos instala en un lugar de conexión con nosotros mismos y con el afuera.
–En este sentido, ¿tiene algo de terapia psicológica?
–No, porque no trabaja con la palabra ni con el pensamiento. El yoga tiene acceso a otra estructura, trabaja sobre la ligazón entre memoria y emoción, que es una relación de energía en la que no interviene la conciencia racional. En un punto es mágico, de golpe “plup”: se abrió algo que no sé muy bien qué era y me siento liviano. Así funciona el yoga.
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–Narraste los efectos que el yoga tiene sobre las emociones, ¿de qué manera incide en el cuerpo?
–Al practicarlo, transforma, purifica y estimula las glándulas y órganos que afectan al cuerpo mental y emocionalmente. Libera energía. Si se transforma en un hábito, ayuda a salir de las conductas automáticas para empezar a tomar decisiones conscientes.
–En tu blog hablás del concepto de dieta mental, ¿qué es?
–Tiene que ver con tener mucha conciencia de lo que uno le da de comer a su mente. Hacer elecciones saludables cuando miramos las noticias, cuando leemos, cuando elegimos con quién reunirnos. Como modo de vida, el yoga tiene que ver con elegir conscientemente con qué nutrirnos en todos los niveles de la vida.
–En la medida en que el yoga plantea un trabajo tanto exterior como interior, ¿cuál es el mejor espacio para practicarlo?
–En yoga se trabaja con energía, por eso la luz natural es importante. En mi espacio hay ventanales grandes desde donde se ven las copas de los árboles y corre aire fresco.
–En Naráyana, tu centro, practican un tipo de yoga llamado Hatha. ¿De qué se trata?
–Es un de forma del yoga que empieza trabajando el cuerpo. Hay otras, como el Kundalini, que comienzan por lo mental y lo espiritual. A través de las posturas, logramos que la energía se ponga en movimiento. Tratamos de aumentar la consciencia corporal para limpiar las tensiones en el cuerpo.
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–Para terminar, ¿todos deberíamos hacer yoga?
–(Piensa)… No es mi lugar decir que todos “tienen” que hacerlo, sí puedo decirte que, al practicarlo, cualquiera puede beneficiarse ampliamente. El yoga le devuelve salud al cuerpo y eso es muy positivo. Pedro Kupfer, uno de mis maestros, decía: “cada persona encuentra en el yoga lo que va a buscar”. Yo creo mucho en eso.
Las dimensiones del cuerpo
Desde el punto de vista del yoga, aquello que nosotros llamamos “cuerpo” en realidad está compuesto por cinco dimensiones: el cuerpo físico es la parte visible, lo que percibimos a través de los cinco sentidos; el cuerpo energético, la fuerza vital, el aliento de vida; el cuerpo mental, conformado por nuestras emociones; el cuerpo testigo, el de la intuición, el que nos permite conocer más allá de lo racional; y el cuerpo de dicha y unión, el más vasto de todos, en el que se integran todos los puntos anteriores.
El yoga apunta a tomar consciencia de las distintas dimensiones, para luego nutrirlas de manera equilibrada. “Alguien que se preocupa por el sobrepeso está alimentándose físicamente y debería ver en qué otros aspectos está poco nutrido. Si vos trabajás todo el día, encerrado, tu trabajo es puramente racional: no estás nutriendo ni tu creatividad, ni tu plano emocional”, explica Atrid. “Para el yoga, todos los planos son importantes y deben ser nutridos porque si no, compensamos de otra manera”
El centro de yoga Naráyana queda en Los Sauces 1068, Bajo de San Isidro.
Más información: 4707-0904, yoganarayana@gmail.com
Una mujer con belleza interior. ¡Gracias Dove por darle su merecido espacio a las mujeres reales, de carne y hueso!
Qué bueno ver al yoga como un movimiento tan integral! Nunca lo había pensado así...
Aunque parezca de publicidad, a mi el yoga me cambió: no sólo el cuerpo sino también la mente ya que implica mucha filosofía en su contexto.
Excelente nota, excelente mujer, excelente disciplina y hermosa forma de impartir clase (la conozco!). Como dice Marta, de carne y hueso, corajuda, contenedora, humilde y sabia.
Me gusta lo de pensar qué le damos de "comer" a nuestra mente. Nunca lo había pensado! Pero claro, no? Cómo no nos va a afectar lo que consumimos por los ojos y los oídos también? Voy a prestar más atención de ahora en más! Gracias!
Que bueno poder compartir un poco de lo que me da alegría y me ayuda a crecer! Y que privilegio que se me de un espacio desde donde poder llegar a personas nuevas! Gracias a quienes leyeron la entrevista y encontraron alguna orientación sobre cómo vivir una vida más libre y plena.
Sentido común sumado al amor por lo que hace. ¡Aplausos para Astrid!
El yoga me cambió la vida. Grossa Astrid!!
Hermoso que ese bebé respire yoga desde su nacimiento. Hermosa foto. Gracias Dove por estas noticias!
es verdad que el yoga te alimenta el alma,a mi particularmente el baile es lo que me lleva a sentir libertad sin importar si lo hago bien o mal. Lo disfruto como un niño con un juguete nuevo.
HACE 5 AÑOS QUE PRACTICO HATHA YOGA. ME AYUDÓ A MIRAR Y SENTIR DIFERENTE... TRABAJA DISCIPLINANDO LOS TRES PLANOS: MENTAL, FÍSICO, EMOCIONAL. SIENTO LAS POSTURAS COMO UNA ALABANZA HACIA LO ALTO. Y CONFIRMA MI CERTEZA DE QUE HAY MUCHO MÁS DE LO QUE SE VE...
Excelente nota. Yo hace 5 años que practico yoga. Es muy bueno. Me ayudo a cambiar mi estilo de vida y me hace muy bien al cuerpo y al alma.
¡Buenas, buenas! Hoy llega a nuestro fin este espacio de ...
No se trata de fomentar el egoísmo, sino de saber ...
Muchas de nosotras salimos a trabajar todos los días a ...