Sus muebles recuperados enamoran a todos los corazones. Basta con pasar por la esquina de Freire y Zabala, en el sereno barrio de Colegiales, para dejarse encantar por el “Laboratorio de Objetos” de Paola Arduino (30), sumergirse en el local y descubrir el universo de la decoración de otras épocas –como las de los 50 y los 60– intervenidos con estilo contemporáneo.

La remodelación de su PH fue el comienzo inesperado de un camino que la llevaría a descubrir el amor que siente por el trabajo con las manos y, especialmente, por la restauración de muebles. Paola trabajaba en el área de marketing de distintas marcas de indumentaria y también se encargaba del vestuario de producciones de cine y televisión, pero sentía que le faltaba algo.

Con esta sensación de vacío en el alma encaró los arreglos en su casa. “Utilicé mucho material de demolición que fui restaurando. Y cuando la obra terminó, seguí comprando muebles y recuperándolos casi por inercia. Entendí que el trabajo con las manos era lo que había estado buscando tanto tiempo. Dos meses después tenía mi taller montado y enseguida aparecieron los primeros clientes”, relata Paola, una autodidacta que todavía parece sorprendida por el autodescubrimiento.

En el local, los muebles y objetos están dispuestos como en distintos rincones de una casa. Hay sillas, sillones, vajilleros, mesas, bibliotecas, cómodas y lámparas, además de relojes, adornos, percheros, alcancías, espejos, revisteros y productos de bazar. ¿El valor agregado? La restauración cuidada del estilo tal como fue diseñado en su origen: futurista, americano, retro o escandinavo.
Paola rechaza la decoración de catálogo y prefiere siempre los espacios con personalidad. Por eso, los tesoros de su taller provienen de lugares escondidos del interior del país a la vuelta de los frecuentes viajes que emprende con su marido. Cuando los muebles llegan a su taller, atraviesan un proceso delicado y paciente que les devolverá todo su antiguo esplendor. “Me gustan los acabados naturales, restauro los muebles respetando su identidad. Si bien los adapto a una estética más actual, busco que mantengan lo distintivo del momento en que fueron creados”, explica.
Al parecer, buscando la esencia de los objetos Paola se sorprendió encontrando la suya: “Es mi terapia preferida. Este trabajo me relaja y me conecta conmigo y con el mundo desde un lugar distinto, es comparable a quienes les gusta trabajar con la tierra o cocinar para alguien querido. Me reconforta”.

Si querés conocer el rincón de Paola, date una vuelta por Freire 1102, esquina Zabala. Abre de miércoles a viernes de 15.30 a 19.30 y sábados de 11 a 14 y de 16 a 19.30.
Así como Paola descubrió su terapia en el trabajo manual, ¿cuál es la tuya? ¡Contános!
Hola Pilar! Gracias por comunicarte con Dove, guardamos tu mail de contacto y te tenemos en cuenta, saludos y suerte con el showroom ;)
Qué divino el local de Paola!!!
Como Midas, lo que toca lo transforma en oro con la fuerza del corazón.
Buenas, me gustaría ver la posibilidad de dar a conocer el Showroom de Mamaíña de deco para bebes y chicos ubicado en Belgrano. No está a la calle y es un espacio delicado con objetos exquisitos para bebes. Sldos. Pilar
¡Buenas, buenas! Hoy llega a nuestro fin este espacio de ...
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